Desde que tengo memoria, el arte ha sido mi manera más sincera de conectar con la vida. Siempre me han fascinado esas pequeñas cosas que difícilmente encuentran explicación en las palabras: la belleza de lo cotidiano, la magia de lo inesperado y las emociones más profundas que nos hacen sentir verdaderamente vivos.

Mi camino artístico comenzó entre las artes escénicas, la música y la danza. Más adelante, continué mi formación en la Escuela de Arte de Zaragoza, especializándome en diseño de interiores, dirección de proyectos e ilustración. Ambos universos artísticos han convivido al unísono y con la misma intensidad a lo largo de mi trayectoria, alimentándose mutuamente y dando forma a mi propia manera de entender y expresar el arte.

Mi último año de formación me llevó, gracias a una beca Erasmus, hasta Praga, en la República Checa, donde terminé viviendo varios años. Una ciudad cuya esencia bohemia, historia y magia expandieron profundamente mi universo creativo, mi sensibilidad y mi amor por el arte.

Desde entonces, no he dejado de moverme, descubrir nuevos lugares y abrazar las distintas etapas de la vida. Cada destino, cada encuentro y cada cambio han dejado una huella en mí, enseñándome a escuchar lo que cada momento necesita y a transformarlo en creación.